LA VENTANA ILUMINADA. ¿Qué pasa cuando te vigilan sin saberlo?

La Ventana iluminada

Cuando la seguridad se convierte en obsesión

de Ritzman Chanes



ESTA ES UNA EDICIÓN DE AUTOR. NO ES UNA EDICIÓN COMERCIAL.

Si estás harto de la literatura de molde, de los libros escritos para gustar a todo el mundo y de las ediciones descuidadas de las grandes plataformas, has llegado al lugar correcto. Este espacio es el único punto de encuentro directo entre mi escritura y tu lectura.




LA TRAMA (Sin spoilers, solo tensión)


Nadie la vio venir. Su trabajo consistía en vigilar pantallas, revisar alarmas, controlar los movimientos de otros. Una rutina gris, perfecta para pasar desapercibida.


Hasta que descubrió el placer de mirar.

Y comprendió que bastaban unos pocos clics para alterar una vida. Sin gritar, sin tocar, sin que nadie supiera quién lo hizo.


Elena Domínguez no mató por ira ni por dinero. Lo hizo por algo mucho más común: el vacío.

Por una gratificación minúscula que la convirtió en un dios doméstico, en un ojo que observa desde cualquier rincón.


Hoy su nombre figura en los archivos policiales como “Desaparecida, caso no resuelto”.

Pero cada vez que una cámara parpadea, alguien recuerda su frase, grabada en las transmisiones que dejaron atrás: "Buenos días. Hoy es un bonito día donde todo

puede suceder".


LO QUE RECIBIRÁS HOY:

  1. El archivo definitivo: En formatos EPUB y KDP de alta calidad, listos para tu Kindle, Tablet o Móvil.
  2. La obra íntegra: 
  3. Garantía de Autor: Una edición cuidada personalmente, sin errores de bulto ni traducciones automáticas.

PRUEBA La Ventana Iluminada (FRAGMENTO EXCLUSIVO)

Antes de decidir, lee. Si estas palabras no te dicen nada, este libro no es para ti:


Capítulo Fragmento

...Una ventana iluminada


Las señales horarias de las ocho rompen el silencio de la oficina, seguidas por la inconfundible voz de la locutora de la radio, siempre igual: «¡Buenos días! Hoy es un bonito día donde todo puede suceder».

Suspiro, como lo hago cada mañana al escuchar esa frase, tan repetida que ha perdido todo sentido. Porque para mí nada sucede nunca, ni bueno ni malo, solo lo mismo: revisar cámaras, completar informes, pasar horas delante de pantallas que muestran un mundo ajeno y aburrido.


Enciendo los monitores. Las imágenes comienzan a fluir una tras otra: un aparcamiento vacío, una tienda cerrada, una casa desierta con una lámpara encendida. Todo normal. Todo irrelevante. Hasta que aparece esa ventana. Fue un instante. Quizás por un error de mantenimiento, un clic mal dado del ratón, un ángulo extraño en una cámara que no debería estar allí; por la razón que fuera, el cuadro en la pantalla muestra algo completamente fuera de protocolo: no es una calle ni un negocio. Es un piso normal. Es una ventana iluminada.


No debería estar mirando esto. El protocolo es claro: cualquier cámara fuera del sistema aprobado debe ser reportada de inmediato. Pero algo me detuvo. No era el tipo de escena que veía cada día: nada rutinario, ni un incidente a monitorear. Era la vida en su forma más cruda, tan ajena a la mía que me resultaba hipnótica. Por primera vez en años, sentí algo que no era ni aburrimiento ni resignación. Sentí curiosidad por observar qué se escondía dentro de esa ventana.


El interior es sencillo. Un hombre mueve papeles sobre un escritorio mientras la luz cálida de una lámpara baña la estancia. Es como mirar una escena robada, un fragmento de la vida atrapado en un rectángulo. Al principio, pensé en reportarlo, pero algo me detuvo. El hombre enciende un cigarrillo y se inclina hacia la ventana. Su gesto es tranquilo, natural, como si no tuviera idea de que alguien lo mira. Pero en sus movimientos hay una cadencia que me fascina. Parece completamente ajeno al mundo, y eso lo hace irresistible.


Aparto la mirada con esfuerzo, con una mezcla de culpa y curiosidad. Cambio a otra cámara, pero la sensación persiste: un hormigueo en el estómago, una inquietud sin nombre. «Solo un vistazo más», me digo, y vuelvo al mismo monitor. Esa noche, al salir del trabajo, no puedo sacarme de la cabeza la imagen de esa ventana. No es el hombre en sí, ni lo que hacía. Es la idea de que, por primera vez en mucho tiempo, hay algo que no entiendo del todo. Algo que no es mío, pero que puedo explorar


...Hábitos


Me desperté al día siguiente con la misma sensación inquietante. La voz de la locutora resonaba como un eco en mi mente, no por lo que decía, sino porque cada palabra subrayaba lo inmutable de mi existencia. «Hoy es un bonito día», repetía, como si la mentira pudiera hacerse verdad. Algo en la ligereza de esa frase me provocó una sonrisa amarga. No podía recordar la última vez que algo sucedió realmente. Era como si mi vida estuviera atrapada en una rutina perpetua: los mismos gestos, las mismas palabras, el mismo vacío. Hasta ahora.

Dispuesta a trabajar, al encender los monitores, mis dedos se movieron casi de manera automática hacia el control de la cámara. Allí estaba de nuevo, como si el cuadro me esperara. El hombre estaba inclinado sobre el escritorio, con el ceño fruncido mientras escribía algo. Había un vaso de agua junto a él, y la lámpara arrojaba sombras suaves sobre su rostro. Por un instante, imaginé que él escribía algo importante, algo que podía cambiar su vida. Pero luego lo vi bostezar, y esa imagen se rompió.


Pasaron días, y observarlo se convirtió en un hábito. Cada mañana, la rutina era la misma: las señales horarias, la locución optimista de la radio, y luego, la ventana. El hombre no hacía nada extraordinario, pero encontré un extraño placer en observar los detalles del desconocido: imaginar el ruido de una silla arrastrándose, el sonido apagado de su teléfono vibrando en la mesa, los momentos en que parecía quedarse inmóvil, mirando a la nada.

Comencé a llenar los vacíos. Inventé historias sobre él, sobre su vida.

Vaya que si me atraía crearle una... vida.



Obtendrás los siguientes archivos:
  •  EPUB (243KB)
  •  
  •  KPF (582KB)


Precio: 3,99 €   Comprar



¿POR QUÉ ESTA OBRA TIENE ESTE PRECIO?


En un mercado inundado de "contenido" a céntimos, yo ofrezco LITERATURA. Al adquirir esta obra aquí, estás garantizando:


  • Exclusividad Absoluta: Estás comprando directamente al autor. Sin editoriales que se queden con el 97% del valor de mi trabajo, y sin algoritmos que decidan qué debes leer.
  • Orfebrería Narrativa: Cada frase ha sido pulida quirúrgicamente. Aquí no hay relleno para cumplir con un contrato editorial; aquí hay tensión, estilo y verdad.
  • Compromiso con el Arte: Tu pago va íntegro a sostener la independencia de un autor de raza. Es un pacto de respeto: tú valoras mi tiempo y mi prosa, y yo te entrego lo mejor de mi capacidad creativa.



Si quieres conocer mis novedades  Sígueme

Un saludo
y ¡hasta pronto!

 

#ritzman_chanes #ritzmanchanes  #novelanegra #misterio #librosdesuspense #ebooks #librosrecomendados #ebooksrecomendados #relatocorto #relatoscortos 

Publicar un comentario

Artículo Anterior Artículo Siguiente