Los que miran hacia abajo - Relato real

 

💧 Los que miran hacia abajo – Un relato corto real

relatos cortos de Ritzman Chanes

En una ciudad donde todos caminan con la mirada clavada en sus pantallas, un hombre decide mirar hacia arriba… y hacer preguntas.

Lo que sigue es una serie de encuentros breves pero reveladores, donde lo cotidiano se convierte en espejo de una verdad incómoda: nos estamos perdiendo la vida.

Un relato urbano, sutil y demoledor sobre lo que pasa cuando dejamos de mirar el mundo… y lo que podría pasar si decidiéramos verlo de nuevo.

"Los que miraban hacia abajo" es un relato literario breve, urbano y profundamente humano. A través de escenas cotidianas en un autobús, retrata el vacío de una sociedad hiperconectada pero desconectada del mundo real.

Con un estilo sobrio, ágil y reflexivo, interpela al lector sin imponerle una lección. Ideal para publicación en medios digitales, antologías contemporáneas y espacios de crítica cultural o social.


“Todo tiene que ser grande, emocionante, urgente. Mientras tanto, las pequeñas cosas pasan delante de nuestras narices. Y ni siquiera las vemos.”

La vida no es una pantalla. No puedes deslizar el dedo y saltarte lo que no te gusta.

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Comentarios

  • “Este relato me obligó a guardar el teléfono y mirar por la ventana. No recordaba la última vez que hice eso.” – @lectorurbano
  • “Una historia breve, pero con el peso de una gran verdad: lo cotidiano puede ser extraordinario si lo miramos bien.” – Ana Soler, escritora
  • “No cambió mi mundo, pero cambió mi día. Y eso, ya es mucho.” – Tomás V., lector
  • “Lo terminé con una sonrisa y la certeza de que necesito mirar más hacia arriba.” – @resistenciadigital
  • “Una joya minimalista. Humanista, sencilla, y poderosa.” – Revista Narrativa Breve

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Los que miraban hacia abajo



Obra original por
Ritzman Chanes


Obra registrada - Enero 2026
Todos los derechos registrados







La cola del autobús era larga, aunque nadie parecía darse cuenta. Estaban ahí plantados, como macetas con Wi‑Fi. 

Solo uno, un hombre de mediana edad con el rostro relajado, parecía notar el aire que soplaba entre los edificios. Miraba a su alrededor. Observaba. Y no pudo evitar hablar.


¿Siempre es así? —preguntó en voz alta, sin dirigirse a nadie en concreto.


Apenas un murmullo mecánico salía de los auriculares encajados en los oídos de algunos; el resto se refugiaba en el brillo de sus teléfonos móviles. Cada uno en su burbuja digital, indiferente al frío de diciembre que cortaba las mejillas.

Las pantallas les comían la cara en silencio.

Un joven, de no más de treinta años, levantó la vista apenas un segundo. Lo miró como si fuera un loco. Volvió a hundirse en su pantalla.


¿El qué es así? —respondió una mujer mayor que estaba detrás de él en la fila. Ella no llevaba auriculares ni móvil en la mano.

El hombre sonrió, casi aliviado de comprobar que todavía quedaba alguien sin enchufe en la mano.

Esto. —Hizo un gesto amplio con las manos, señalando a la fila de personas inmóviles, sus cuellos doblados hacia abajo, los dedos deslizándose sobre pantallas táctiles—. Parece una escena de una película distópica, ¿no cree?

La mujer se encogió de hombros. Llevaba un periódico bajo el brazo.

Es lo que hay ahora. A mí no me hace falta, ¿y a usted?

No, nunca me ha hecho falta —respondió él, cruzándose de brazos. Luego bajó la voz, como si estuviera confesando un pecado—. Pero parece que somos de los pocos.

Un hombre joven, un par de puestos más adelante, se giró. Estaba molesto.
—¿Tiene algún problema con los móviles? —preguntó sin quitarse los auriculares.

El hombre levantó las cejas, divertido.

No, ningún problema. Pero me llama la atención que, estando todos aquí, juntos, nadie hable con nadie.

¿Y por qué tendríamos que hacerlo? —El joven se quitó uno de los auriculares, dejándolo colgar sobre la chaqueta negra. Había algo desafiante en su tono—. ¿Usted quiere que le cuente mi vida o qué?

El hombre lo miró sin pestañear, como si hubiera escuchado esa defensa mil veces.

No. Solo que… bueno, es curioso. Estamos a un metro de distancia y no sabemos ni nuestros nombres. Pero probablemente tú habrás respondido ya a tres mensajes y dejado algún "me gusta" en Instagram o donde sea mientras esperas el autobús.


El joven bufó y volvió a ponerse el auricular. Selló la conversación con un gesto mínimo, como si colgara una llamada que nunca había hecho. Murmuró algo que sonaba a "viejo chiflado". Pero el hombre no se inmutó. Miró a la mujer del periódico.

¿Lo ve? No estoy loco. Simplemente soy de otra época.

La mujer soltó una risa breve.

No es la época, es el carácter. Siempre ha habido quienes no quieren mirar.

El hombre asintió, pensativo.

Quizá tenga razón. Pero... 


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Ficha técnica del libro

Título: Los que miraban hacia abajo  🔴 Autor: Ritzman Chanes 🔴 Formato: Relato   🔴 Género: Narrativa Social . Crítica social. Ficción urbana. Extensión: 15 A4.

® Obra registrada , todos los derechos reservados



Firma Ritzman Chanes

 
 
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