#head-down 💧 Los que miran hacia abajo – Un relato corto real

En una ciudad donde todos caminan con la mirada clavada en sus pantallas, un hombre decide mirar hacia arriba… y hacer preguntas.
Lo que sigue es una serie de encuentros breves pero reveladores, donde lo cotidiano se convierte en espejo de una verdad incómoda: nos estamos perdiendo la vida.
Un relato urbano, sutil y demoledor sobre lo que pasa cuando dejamos de mirar el mundo… y lo que podría pasar si decidiéramos verlo de nuevo.
"Los que miraban hacia abajo" es un relato literario breve, urbano y profundamente humano. A través de escenas cotidianas en un autobús, retrata el vacío de una sociedad hiperconectada pero desconectada del mundo real.
Con un estilo sobrio, ágil y reflexivo, interpela al lector sin imponerle una lección. Ideal para publicación en medios digitales, antologías contemporáneas y espacios de crítica cultural o social.
“Todo tiene que ser grande, emocionante, urgente. Mientras tanto, las pequeñas cosas pasan delante de nuestras narices. Y ni siquiera las vemos.”
La vida no es una pantalla. No puedes deslizar el dedo y saltarte lo que no te gusta.
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Comentarios
- “Este relato me obligó a guardar el teléfono y mirar por la ventana. No recordaba la última vez que hice eso.” – @lectorurbano
- “Una historia breve, pero con el peso de una gran verdad: lo cotidiano puede ser extraordinario si lo miramos bien.” – Ana Soler, escritora
- “No cambió mi mundo, pero cambió mi día. Y eso, ya es mucho.” – Tomás V., lector
- “Lo terminé con una sonrisa y la certeza de que necesito mirar más hacia arriba.” – @resistenciadigital
- “Una joya minimalista. Humanista, sencilla, y poderosa.” – Revista Narrativa Breve
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Aquí tienes un adelanto, si quieres leer el capítulo 1 completo suscríbete por email y te doy acceso.
#head_down
Obra
original por
Ritzman Chanes
Título:
HEAD_DOWN
Autor:
Ritzman Chanes
©
OBRA REGISTRADA Fecha
Registro: 14-01-26
Todos los derechos reservados. Prohibida la copia /distribución, sin autorización del autor. https://ritzmanchanes.blogspot.com
Nota del autor:
Esta obra es una creación de ficción. Todos los nombres, personajes, negocios, lugares, oficinas, ministerios, servicios, eventos y situaciones descritos son producto de la imaginación del autor o se utilizan de forma ficticia y narrativa. Cualquier parecido con personas vivas o fallecidas, con eventos históricos o actuales, o con citas y nombres específicos, es pura coincidencia.
Portada: @martinsgraph Fotografía: Freepik
I
La cola del autobús era larga, pero nadie parecía notarlo. Estaban ahí plantados, quietos, como macetas con Wi-Fi. Solo uno, un hombre de mediana edad con el rostro relajado, prestaba atención al aire que soplaba entre los edificios. Miraba a su alrededor. Observaba. Y no pudo evitar hablar.
—¿Siempre es así? —preguntó en voz alta, sin dirigirse a nadie en concreto.
Apenas
un murmullo mecánico salía de los auriculares encajados en los
oídos de algunos; el resto se
refugiaba en el
brillo de sus teléfonos. Cada uno en su burbuja digital, ajeno
al frío de enero que cortaba las mejillas.
Las pantallas les devoraban la cara en silencio.
Un joven, de no más de treinta años, levantó la vista un segundo. Lo miró como se mira a un loco y volvió a hundirse en su pantalla.
—¿Qué pasa? —preguntó una mujer mayor que estaba detrás de él en la fila. Ella no llevaba auriculares ni móvil en la mano. —¿Qué es siempre así?
El hombre sonrió, aliviado al comprobar que todavía quedaba alguien sin enchufes en la mano.
—Esto. —Hizo un gesto amplio con las manos, señalando la fila de personas inmóviles, los cuellos doblados, los dedos deslizándose sobre pantallas táctiles—. Parece una escena distópica sacada de una peli de autómatas ¿no cree?
La mujer se encogió de hombros. Llevaba un periódico bajo el brazo.
—Es lo que hay ahora. A mí no me hace falta estar mirando el móvil, ¿y a usted?
—No, nunca me ha hecho falta —respondió él, cruzándose de brazos. Luego bajó la voz—. Pero parece que ya somos minoría.
Un hombre joven, un par de puestos más adelante, se giró. Estaba visiblemente molesto.
—¿Tienen algún problema con los móviles? —preguntó sin quitarse los auriculares.
El hombre levantó las cejas, divertido.
—No, hombre, ningún problema. Pero me llama la atención que, estando todos aquí, juntos, nadie hable con nadie.
—¿Y por qué tendríamos que hacerlo? —El joven se quitó uno de los auriculares, dejándolo colgar sobre la chaqueta negra. Había algo desafiante en su tono—. Usted qué quiere ¿que le cuente mi vida o qué?
El hombre lo miró sin pestañear, como si hubiera escuchado esa defensa mil veces.
—No. Solo que… bueno, simplemente me parece curioso. Estamos a un metro de distancia y no sabemos ni nuestros nombres. Pero probablemente tú habrás respondido ya a tres mensajes de desconocidos y dejado algún "me gusta" en Instagram o donde sea mientras esperas el autobús.
El joven bufó y volvió a ponerse el auricular. Selló la conversación con un gesto mínimo, como si colgara una llamada que nunca había hecho. Murmuró algo que sonaba a "viejo chiflado". Pero el hombre no se inmutó. Miró a la mujer del periódico.
—¿Lo ve? No estoy loco. Simplemente soy de otra época.
La mujer soltó una risa breve.
—No es la época. Siempre ha habido personas que no quieren mirar más allá de lo que les están acostumbrado.
El hombre asintió, pensativo.
—Quizá tenga razón. Pero, ¿sabe lo que me preocupa?...
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Ficha técnica del libro
Título: Los que miraban hacia abajo 🔴 Autor: Ritzman Chanes 🔴 Formato: Relato 🔴 Género: Narrativa Social . Crítica social. Ficción urbana. Extensión: 15 A4.
® Obra registrada , todos los derechos reservados